domingo, 15 de noviembre de 2009

la gata negra


no sé si el sentir la punzada de la tristeza me ha generado alguna malsana adicción, si los astros nunca se alinearon este 2009 en mi universo o si simplemente es toda esta energía desacomodada que flota sobre las ciudades, las casas, los jardínes, las oficinas y las cabezas de todos y todas la que me tiene así, la que me sube y me baja, me mueve, me desacomoda, no me deja tomar mi lugar...

las ausencias, evoluciones e involuciones son constantes que generan los años a su paso, cada vez más veloces y cada vez más voraces, dejandonos boca arriba, agotados, sin aliento y que al momento hace sonar la campana para el siguiente round, en una pelea finita, como finita la vida misma es...

y bien, al final del día... sola, en una cama grande, una cama fresca en el verano, pero muy fría en los inviernos; deliciosa por las mañanas, pero odiosa por las noches; acogedora en los días agotadores, terrible y perniciosa durante mis insomnios...

es entonces cuando como gata negra, con unos ojos cansados, recorro uno a uno los días anteriores, me cuelo por el dolor de las ausencias que nos dejan los que terriblemente se han adelantado, me paseo por las azoteas de las ciudades que ya no pisare, maullo al recordar las canciones que un día me hicieron brindar y ahora me provocan llorar...

ojos de gata negra, la gata solitaria, imponente y desafiante que de noche, llora solita acurrucada en el techo de sus miedos, lo más alto que se puede, donde un brinco amenaza la novena y última vida que le queda, la que más cuida, la que teme tanto perder, la vidita felina que ha dejado de disfrutar cuando las lunas no están llenas en los cielos nocturnos, oscursos, lejanos...

por las mañanas, a veces el aplomo se recupera, en el secado, en la manicura, con la altura de los tacones, el brillo del gloss, con el caminar felino... pero no todos los días, hay días que la luz del cielo es la continuación de las tormentosas noches y por la ventana solo veo como las nubes cambian el reflejo de la luz hasta volverse oscuras de nueva cuenta...

la gata negra, la que es mejor ver de lejos, es de mala suerte, la que camina entre los tejados, sola, triste?... nadie sabe, nadie pregunta, es una gata negra, gata de brujas, terrible, traicionera, nada de fiarse, miren nada más sus ojos: los ojos de gata negra...

piuffff, y aunque la pobre gata negra un día escojió ser negra y aún en la mala racha disfruta ser la felina que es, muchas veces se pregunta, qué habría pasado si en vez de negra hubiera sido blanca, tendría un dueño cariñoso?, la acariciarían sin miedo?, dejarían los demás que les ronroneara y se acurrucara a su lado?...

no sabemos, es negra, así escojió ser...

este domingo lo siento frío, estoy cansada, yo espero, que mañana no solo mejore el día, sino todo lo que pase en él...

he llorado mucho, han pasado tantas cosas, la vida, creo, la veo con ojos de gata negra...